Workshop con Idoia Lasagabaster.

Conocer a Társila Jiménez y a Idoia Lasagabaster el año pasado en un curso de fin de semana en Santiago de Compostela fue como una explosión.

Había algo en su manera de enseñar, de abordar la acuarela y transmitir la información que conectaban profundamente con cómo yo la entendía. Y fue un momento decisivo, no tengo duda.

Supe quequería ver más, tenía que aprender más.

La oportunidad surgió este pasado mayo en Portugal. Gracias a los cursos organizados por la acuarelista Inês Monteiro en la Quinta da Conceiçao, en Azeitao, Sesismbra.

Un curso intensivo de una semana: de domingo 14 a sábado 20 de mayo; cinco días levantándose solo a pintar acuarela en un escenario de película.

“El arte no es una forma de expresión, es una forma de pensar, la más libre que hay”.

Luis Camnitzer.

Las gestiones por parte de la organización no pudieron ser mejores: todo pura atención y facilidades.  Matt es el perfecto anfitrión: brinda la máxima ayuda en todos los aspectos; desde los transportes desde el aeropuerto a cualquier cosa que pueda surgir: médicos, fotocopias, postales, envíos de material, compra de material in situ…TODO.

El precio incluía el alojamiento, una comida exquisita (todo lo que escriba aquí se queda corto) y un estudio perfecto y fresco para pintar todo el día. Todo un lujo.

No deja de ser una apuesta. Pero es una gran inversión. En mi caso, no puedo estar más contenta de haber invertido mi tiempo y dinero en una experiencia semejante. Todo es aprendizaje. De los compañeros, de la pintura, de uno mismo. Lo que me llenó como mujer y como artista es difícil de explicar. Es una dosis concentrada de sabiduría.

Todo eso más un  día de picnic y pintura en la playa de Galapinhos (paraíso) y visita a fábrica tradicional de azulejos portuguses incluído!

No puedo recomedar más la experiencia.

Creo que Idoia es perfecta en eso.  En trasladar con palabras, citas, gestos y actitud su pasión y conocimientos. Lo hace de una manera tan humilde y cercana que es imposible no  admirarla por hacer parecer tan fácil lo difícil. Su pasado docente completa aún más su destreza técnica. Tener un discurso tan inspirador está al alcance de pocos.

Trabajamos sin parar con unos días preciosos. En la cena compartimos muchas conversaciones y era una alegría levantarse cada día. Pasó volando; en vez de una semana parecieron tres días.

Esta es una selección de las fotos que hice durante el curso.

Una imagen vale más que mil palabras.

Y cariños a Boris, la mascota oficial; siempre pendiente de nosotros y de comerse nuestros papeles.

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